Los Wolves alcanzaron su pase a los cuartos de final de la Europa League con las garras, por no decir que con las uñas, al vencer 1-0 (2-1 en el marcador global) al conjunto griego.
En el Estadio Molineaux se toparon ante un Olympiacos atrevido y valiente que los puso a temblar de no haber sido por el tanto de Raúl Jiménez, por la vía de la pena máxima, que llegó muy temprano en el encuentro.
Apenas a los 7 minutos, el conjunto inglés se encontró con un error garrafal del arquero Allain, quien cometió un penal infantil sobre Daniel Podence. El portugués aprovechó el mal control del guardameta y cuando estaba a punto de robarlo, recibió un empujón por la espalda, dándole paso a Raúl Jiménez para que cobrara desde los 11 pasos. Fiel a su estilo, el mexicano engañó al portero francés para poner el 1-0.
Tomado de: marca.com
